CUERPOS QUE PRODUCEN

CUERPOS QUE NEGOCIAN

CUERPOS QUE RESISTEN

El universo de productoras de contenido sexual en Uruguay está atravesado por una paradoja: trabajan en un país donde el 91% de los hogares tiene conexión a internet (AGESIC, 2022), pero enfrentan desigualdades estructurales y un estigma persistente; sin embargo, la migración vereda-virtualidad es evidente y una vez que llegan a las plataformas, pocas mantienen ambos trabajos.

Un estudio de Visión Nocturna sobre trabajadoras sexuales en plataformas digitales muestra un cambio estructural: sólo el 12% continúa trabajando en la calle de forma regular.

¿QUIÉNES SON LAS CIBERPUTAS?

Según el mismo estudio de Visión Nocturna – que fue realizado en 2023 – la actividad está altamente feminizada: el 87% son mujeres cis y la edad promedio es de 33 años (rango 19–56), lo que indica trayectorias muy diversas, con personas con historias y necesidades económicas distintas.

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SON DE MONTEVIDEO

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SECUNDARIA INCOMPLETA

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USA PSEUDÓNIMOS O CUENTAS SEPARADAS

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EL ESTIGMA SOCIAL COMO OBSTÁCULO

LA EDAD PROMEDIO ES DE 33 AÑOS

Vender contenido no es solo subir fotos: es producción audiovisual. Las creadoras administran guiones, sets, edición, marketing, facturación y atención al público. 

Según el estudio de Visión Nocturna, el 89% usa el teléfono celular como herramienta principal, pero hoy en día con la cantidad de oferta que existe en los sitios, las creadoras se ven obligadas a mejorar su producto y eso exige dinero: luces, cámara, edición y publicidad. Para algunas, el teléfono no alcanza; esa necesidad de invertir para sobresalir del montón hace que quienes deseen vivir de la creación de contenidos en estos espacios necesiten realizar inversiones tanto en equipamiento como en cursos de marketing y marca personal.

¿PROSTITUTAS DE ÉLITE?

Uno de los mitos más extendidos, repetido incluso dentro del propio colectivo de trabajadoras sexuales,  es que para dedicarse al contenido sexual digital hay que invertir cifras enormes. Karina, presidenta de O.TRA.S, llegó a definir a las ciberputas como “trabajadoras de élite”, argumentando que se necesitan hasta $90.000 pesos para equiparse: luces, cámaras, escenografía, maquillaje, vestuario, marketing. 

Pero los testimonios y los datos de Visión Nocturna cuentan otra historia. La mayoría utiliza un celular y luz natural para la creación de contenido, y solo a medida que quieren ir mejorando la calidad de sus contenidos compran equipos más profesionales. “Yo empecé con un Redmi y un aro de luz. Recién a los 2 meses cuando empecé a ganar,y ganar bien,me compré un iPhone”, indica Syn.

Otra creadora, que le pidió a El Sótano reservar su identidad, coincide con esta dinámica y rechaza la idea de que el trabajo sexual digital requiera convertirse en “trabajadora de élite”. “Empecé solo con mi celular, como casi todas”, explica. “Un buen teléfono, luz natural y creatividad son suficientes para producir contenido espectacular”. Con el tiempo incorporó un aro de luz, un trípode, algunas luces LED y un micrófono básico, pero como forma de poder autogestionar mejor su contenido. 

Estas tensiones internas hablan de algo más profundo: la distancia entre el trabajo sexual tradicional y el digital. Muchas creadoras no se sienten representadas por los sindicatos históricos, donde predomina la experiencia de la prostitución presencial. Al mismo tiempo, empiezan a aparecer acercamientos con colectivos como COMPERTS, que buscan integrar lo digital en la agenda de derechos laborales. Pero todavía son minoritarios. 

LA ECONOMÍA DEL CONTENIDO

La idea de que “subís una foto y hacés plata fácil” suena atractiva y es cierta, pero no para quién desee convertir el trabajo sexual digital en su principal fuente de ingresos. En la práctica, vivir de esto exige una rutina sostenida y horas de dedicación. Según las entrevistas realizadas, las creadoras que logran ingresos estables trabajan entre cuatro y seis días a la semana, combinando: sesiones fotográficas, edición, community-management, respuestas a suscriptores, promoción constante y mantenimiento de un perfil activo y visible en todas las redes sociales. Flora, quien considera OnlyFans como su principal fuente de ingresos, afirma que factura alrededor de US $1.000 al mes, e incluso ha llegado a superar las 4 cifras: “en enero de este año facturé 15.000 dólares, fue el mes que más contenido realicé”. 

Declaraciones de mujeres en distintos medios, nacionales e internacionales, explican que la venta de contenido les ha servido para pagar alquileres y mantener hijos; mientras que otras lo hacen para comprarse ropa, zapatos o incluso salir con amigos a cenar. Karina Nuñuez, representante del sindicato de trabajadoras sexuales O.TRA.S, indicó a El Sótano que con la plata que generaba vendiendo contenido a plataformas extranjeras pagó pañales y atención médica para su hijo.

Los ingresos son tan variados como los contenidos: suscripciones mensuales, ventas pay-per-view, propinas, pagos por contenidos personalizados o videollamadas. Y depende de cada productor las tarifas que pone, sin embargo, como en todo negocio no solo se hacen estudios de mercado para tener precios competitivos, sino que también responden a la ley de oferta y demanda.

UN POCO DE NÚMEROS

PLATAFORMA ONLYFANS TELEGRAM
Videos 15 - 45 USD 450 - 2.000 UYU
Videollamada 60 - 120 USD 700 - 1.600 UYU
Personalizados 60 - 1.500 USD 850 - 1.800 UYU
Fotos 40 - 150 USD 300 - 900 UYU
Presencial NO NO

CADA CREADORA TIENE LIBERTAD PARA ESTABLECER SUS PRECIOS Y LAS PLATAFORMAS NO TOPEAN LOS MONTOS

Las cifras concretas ayudan a entender la dinámica: una videollamada estándar, formato que más dinero genera por unidad, puede cotizarse entre 50–60 USD por 15 minutos; aunque también existen creadoras, como Synnok, que cobran 100 USD por ese lapso debido a la poca disponibilidad que tienen. Porque cada sesión requiere: maquillaje, luces, set, vestuario y guion. «Una llamada que dura 15 minutos te puede llevar 40 de preparación», agrega. 

Por su parte, las fotos y videos, que son el contenido que más se vende según cuentan creadoras a El Sótano, pueden costar desde 15–20 USD y tienen la ventaja de poder venderse múltiples veces. Por eso muchas productoras ponen el foco en la creación de packs, suscripciones y contenidos on demand en plataformas especializadas como Pornhub.

Y esto no solo ocurre en el caso de plataformas internacionales, la economía sexual en sitios locales funciona de la misma manera. Según Mauricio Peña, fundador de DivasPlay, quienes trabajan en su plataforma a tiempo completo puede generar entre US$ 200 y US$ 600 semanales, dependiendo de su promoción y conversión de clientes. Y en perfiles con mayor visibilidad, como pueden ser los de figuras públicas, los ingresos escalan: “Hay personas, no puedo decir quienes, que han llegado a facturar US$ 100.000 en un mes, son las menos, pero existen”, señala Peña.

¿QUÉ SE VENDE?

Según las entrevistas conseguidas, en términos de contenido domina la pornografía heterosexual, seguida por contenido anal y fetiches personalizados.

“Lo que sucede con Only Fans es que la gente por fuera cree que acá todas vendemos videos pornográficos, y no es así”, expresa Flora. Explica que muchas creadoras trabajan solas, sin coactores ni sexo explícito. Ella  por ejemplo, solo produce fotos y videos masturbándose, rechaza pedidos que implican videollamadas o la corriente del “fendom”, mujeres dominantes que sin siquiera tocarse generan una experiencia al consumidor. 

Otras creadoras, como Synnok, sí producen pornografía explícita con terceros,actores, tríos, desconocidos, e incluso con personas “asquerosas”, porque esos videos “tienen potencial” y son los que “mejor se venden”, indica.  Syn lo describe sin rodeos: su contenido es “sexo por dinero”

Ese tipo de solicitudes sexuales, sin embargo, conviven con propuestas mucho más suaves, como los contenidos soft o de compañía emocional; algo que ambas creadoras y Peña comparten. En DivasPlay cada vez ven más usuarios pagan por conversaciones, compañía o un “novio virtual”, más que por escenas XXX. La realidad es que no hay un único tipo de contenido ya que los consumidores son cada vez más diversos, lo que hay son límites personales y estrategias económicas.

Hoy en día las trabajadoras manifestaron a El Sótano que la oferta supera a la demanda, pero que no es el único desafío, porque a este mercado saturado desde 2024, ahora desembarcó la Inteligencia Artificial. En plataformas, como DivasPlay, aparecen “personas” digitales diseñadas para producir contenido sexual a escala industrial, con cuerpos y rostros hiperrealistas y una disponibilidad infinita. 

Uno de los casos más transparentes es el de AIme Da Silva: un personaje creado por DivasPlay, presentado abiertamente como una modelo 100% artificial. La empresa le creó un Instagram, un perfil en la plataforma y una narrativa propia, y aseguran que le va “muy bien”: acumula más de 12 mil seguidores en sus plataformas. En el ecosistema internacional, según Synnok, algunos de estos modelos digitales llegan a facturar hasta 35.000 dólares mensuales, una cifra que ningún creador promedio puede igualar.

RIESGO - RECOMPENSA

Para muchas trabajadoras sexuales, las plataformas significan una cosa concreta: no hay riesgo físico. No hay autos desconocidos, habitaciones cerradas ni violencia directa. “Estás detrás de una pantalla”, indica Syn, “La prostituta tradicional tiene un riesgo real.”

En Internet, Flora y Juana, antes de aceptar un pedido podés ver la foto del usuario, su historial, su país, su comportamiento previo. Y si algo no convence, se bloquea; Flora por ejemplo, que reside en Argentina, tiene bloqueado el país para evitar posibles inconvenientes. Según el estudio de Visión Nocturna, una de las recompensas identificadas en este universo es,  “el evitar subirse a un vehículo desconocido o tener que adivinar en dos minutos si alguien está armado”

Pero esa seguridad tiene un costo: captura de pantalla, filtración, viralización y copias infinitas de tus contenidos.

Flora lo vivió: una filtración de fotos terminó circulando entre familiares, conocidos y amigos, con la intención explícita de dañarla. “No me afectó tanto porque todos saben a qué me dedico, pero igual jode”, cuenta. Syn tampoco es ajena a esta experiencia, ya que comparte que le han sustraído videos que llegaron a 20 millones de reproducciones, republicados en más de 200 páginas. “Una vez que te viralizás, vas a formar parte de esos universos y siempre te van a robar contenido”, indica. Saben que se puede denunciar delitos informáticos, nunca lo hicieron porque lo entiende como parte del negocio: “son las reglas del juego”.

El estudio de Visión Nocturna confirma que la violencia hacia trabajadoras sexuales en Uruguay tiene hoy un componente digital enorme que el Estado no puede regular. 

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NO CONOCE MECANISMOS DE DENUNCIAS

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LOGRÓ QUE SE BAJARAN SUS CONTENIDOS ROBADOS

Ante ese escenario, las estrategias de protección se desplazaron a prácticas informales: uso de mensajes efímeros, separación estricta entre perfiles personales y laborales, bloqueo sistemático de usuarios sospechosos, y redes de WhatsApp entre pares para alertarse de cuentas peligrosas, filtraciones o movimientos raros.