¿Quiénes somos?

Somos un grupo de jóvenes periodistas que quiere ir más allá de lo evidente. Nos une el interés por los aspectos sociales y, dentro de eso, una curiosidad insaciable por lo que no se dice, por lo que incomoda, por lo que se esconde.

De adolescentes nos atravesó la era de la inmediatez, la viralidad y la dopamina, pero de niños crecimos en un mundo donde las cosas, aunque fugaces, todavía tenían tiempo para asentarse. Tenemos de los dos mundos en nuestro ADN, la paciencia para la profundidad y la velocidad de lo digital.

Vivimos el auge del mundo de la cancelación y el nacimiento de lo políticamente correcto. Todo se consume rápido, muchos critican antes de entender, la información se mueve a un ritmo desenfrenado,  y aún así, elegimos frenar. Elegimos crear El Sótano. Abrir el cajón que solo unos pocos abren. Porque contar lo que nadie cuenta también puede cambiar las cosas, aunque pocos lo vean venir.

Nosotros

Conocé al equipo de periodistas detrás de El Sótano.

Bruno Maciel

Le mueve más la sociedad y la cultura. Cuando no pudieron responderle más preguntas ahí se fue a buscar sus propias respuestas, sin saciarse. Le seduce lo tabú y si incomoda, más se divierte. El retrato urbano es su actividad favorita. El periodismo le resulta una chance de entender el mundo, y necesita siempre del impacto para una nota. Un tipo más bien clásico, por lo menos en los medios. Se lleva mal con la tecnología y peor con el streaming.

En su SÓTANO hay varios instrumentos, plastilina, medias que se niega a tirar por su diseño y petacas de grappamiel.



Nicolás Domínguez

Es tranquilo, pero a la vez inquieto. No le gusta hacer las cosas por inercia, quiere que tengan un sentido. Apasionado de la historia, los viajes, el fútbol y el vino, pero no tanto de tomarlo, sino de la historia que cuenta cada botella. Vivió un tiempo en España y se dio cuenta que Uruguay es el mejor país del mundo. 

En su SÓTANO guarda vinos para tomar, no en ocasiones especiales, porque considera que la ocasión es la botella.



Santiago Iruleguy

Su vida y disfrute pasan por las cosas simples. Es familiero y cuanto más tiempo en su casa tiene, mejor van las cosas. Tiene un interés y apego gigante al deporte, sobre todo al fútbol. Cree que tener desafíos y planes a corto plazo son la clave para la felicidad. Tiene un gran sentido del humor y rara vez lo vas a ver enojado.

En su SÓTANO guardaría entradas a partidos de fútbol y tickets de trenes/aviones/barcos que haya guardado de sus viajes: otra de sus grandes pasiones.



Tomás Álvarez

Es hiperactivo, su cabeza se mueve a una velocidad más alta que su cuerpo, lo que lo hace algo (muy) torpe. Va a 180 km por hora en su vida lo que a veces trae descuidos. Aunque no lo parezca, es sensible y empático. Tiene buen sentido del humor, pero le falta algo de sarcasmo. Es algo cómodo en general, pero cuando encuentra una pasión presiona el pedal a fondo. Ve el periodismo como una herramienta para hacer un cambio en la sociedad.

En su SÓTANO guarda grandes juegos de Play 2 y una guitarra telecaster.  



 

Lucía Moreira

Saltar de un mundo a otro es lo que la mantiene en movimiento: nunca hay un capítulo igual al anterior y cada temporada trae pasiones nuevas: arte, deportes y ese conocimiento que nunca sabemos para qué nos va a servir. Busca crear contenido que informe y atrape al mismo tiempo, convencida de que las redes pueden ser algo más que ruido.

En su SÓTANO guarda las novelas románticas que nunca escribió y revistas que huelen a adolescencia y cultura pop



Tomás Méndez

Es una persona inquieta, no le gusta dejar todo para último momento, aunque en ciertas situaciones esto sucede. Capaz de liderar cuando más lo necesitan. Siempre duda en mandar el último mensaje, pensando que puede estar atomizando a la otra persona.

En su SÓTANO guarda pelotas gastadas, un Nintendo 64 con el que jugaba en la casa de sus abuelos.. Un tarro de helado lleno de hot wheels. Cuadros de fotos con su familia y memorias que no quiere borrar jamás. 

 

 

Pedro Figueredo

Es una persona que apunta a expresar su opinión sobre todos los temas, y quizás a veces sustituye la falta de información y formalidad con verborragia y opinión, en ocasiones contagiosa. Busca transmitir a través de la emoción y pasión. Prefiere hablar que escribir o leer. 

En su SÓTANO guarda herramientas, mesas enclenques, y sillas con una pata rota. Juguetes con los cuales jugó de niño, ya no juega, pero espera que más adelante sean una tradición familiar. 



Joaquín Pastorini

Nostálgico, una falsa sensación de la misma lo define. Valores, creencias, estética y costumbres tradicionales. Para él, todo antes era mejor, aunque no lo haya vivido. La historia lo apasiona, de cualquier tipo, en cualquier lado, a cualquier hora. Observador. La curiosidad lo atrapa pero nunca lo logra saciar. Un glotón elocuente.

En su SÓTANO están los tiempos que no pudo conocer, los recuerdos que cree borrados y la historia de una familia que lo define. A esto lo envuelve la frustración y esperanza de estar a la altura.



Martín Neira

Le mueven los medios de transporte (literalmente). Es curioso pero con cautela, teme sentir que está jodiendo a los demás y aún así lo hace (esporádicamente). Le interesa saber el porqué de las cosas. Le gustan las narrativas, contar y escuchar historias. Tiene buen ojo para buscar esas historias— interesantes, emocionantes o que simplemente generan algo— para compartirlas en un nuevo escenario.

En el SÓTANO guarda la nostalgia. Aunque si pudiera, alquilaría ese sótano para generar ahorros y jubilarse cómodo.



Tomás Acuña

Ansioso y curioso. Podría hablar ininterrumpidamente de tópicos que lo interpelan como el fútbol, la política o el cine. Si cometió algún delito y se está escondiendo, seguramente lo encuentres en el CDS viendo a Peñarol; porque él podrá cambiar de todo: de cara, de novia, de religión, pero hay una cosa que no va a poder cambiar: de pasión.

En su SÓTANO guarda aquellos recuerdos con sus amigos de cuando jugaba a la pelota, a la play y se juntaba a hacer cualquier cosa menos preocuparse por el paso del tiempo.





Victoria Sosa

Creció 16 años en el interior y otros 6 en MVD. Ve al periodismo como la excusa para conocer historias y explorar lugares que de otra forma nunca entraría. Del ejemplo de sus padres aprendió a ser perseverante. Los desafíos la cautivan y el fastidio de creer que no puede con algo la empuja más. Busca contar lo que incomoda y también lo que emociona, convencida de que cada relato puede abrir una ventana distinta.

En su SÓTANO guarda titulares que aún no encontró, cuadernos con ideas garabateadas y recuerdos de su infancia, que hacen a quien es hoy.