¿BUSCANDO ALQUILAR UN NOVIO?
VICTORIA SOSA
Es miércoles, el reloj marca las cinco de la tarde. En un café del Centro de Montevideo, Matías, un joven de 18 años, está sentado junto a Laura, una mujer de 52 años, que desde hace un mes lo contrata para compartir un rato juntos.

Este trabajo no es de los que aparecen publicados en el Gallito Luis, más bien se mueve a través de páginas de avisos en internet. No hay plataformas locales que lo ofrezcan exclusivamente, y los que lo hacen se mueven con cautela. Es un negocio que funciona mayoritariamente del boca a boca. En un país tan chico, donde todos se conocen, la discreción no es solo una elección, es una necesidad. 

Esta tendencia importada, que comenzó hace más de dos décadas en Japón con la propuesta de alquilar un amigo, hoy recorre el mundo en algunas páginas como Rent A Friend o AlquiFriend -y sí, Uruguay ya tiene su propia sección-. 

Como todo, la viveza criolla ha encontrado la forma de ampliar el negocio y hacer plata con una idea de afuera. Ahora además de poder alquilar un amigo, también se puede rentar una pareja. Sí, leyó bien, como pasa en las películas. La Cita Perfecta dirigida por Chris Nelson, pone en escena a actores uruguayos y usted podría estar frente al sketch de uno sin saberlo.   

La nueva sociedad de la inmediatez en la que vivimos, en donde pareciera que las relaciones fluyen mejor a través de la fibra óptica, ha decidido dejar de perder el tiempo y forzar situaciones para ir a los vínculos seguros. Tanto es así que hoy en día una persona puede alquilar desde un amigo hasta un nieto o una pareja por redes. Para un evento social o una fiesta familiar donde la compañía es imprescindible, cada uno puede elegir a la persona indicada, según sus gustos y entre la variedad disponible. Siempre hay un roto para un descosido dice el refrán, y sin dudas que así lo es; se puede elegir la apariencia física, la cantidad de caricias o demostraciones de afecto y lo más importante, qué historia van a contar. Hay variedad para todos los planes, desde ir a tomar un café hasta salir de vacaciones o ir a un asado con amigos. 
Si lo piensa, alguien a quien conoce podría estar dedicándose a ganar dinero fácil, ofreciendo compañía a fiestas, eventos o simplemente tomar un café, ¿por qué no? 
Quizás sea el caso de Sebastián. A sus 46 años lleva más de 20 cobrando por hacer compañía. Lo hace por diversión, asegura, porque en su vida real puede vivir de alquileres. Para este “hobby”, como él lo llama, usa un nombre que no es el que lleva en su cédula de identidad. Muchos se preguntarán por qué, pero para él la respuesta es muy sencilla e ingeniosa.

 “Nunca le conté a mis padres, ni a mi familia, ni amigos, incluso tuve novia un par de años, que estando con ella lo dejé, pero jamás le conté entonces me puse Sebastián por si alguien llamaba y justo atendía alguien más, iban a decir número equivocado y no habría problema”, concluye.     

Otros simplemente lo hacen por resguardar su identidad y alguno que otro empezó en este mundo desde muy joven y aunque en ese momento le llamaba la atención, luego vio que no tenía sentido. 

Para el amor no hay edad y para alquilar una pareja, mucho menos. Hay personas de todas las edades. De entre los entrevistados para esta nota, el más chico acababa de cumplir la mayoría de edad y el más grande festeja sus 47 el año entrante.

¿En dónde se esconden?

Las publicaciones de hombres que ofrecen prestar un oído, dar consejos a quien lo necesite o fingir ser su pareja por una noche, quedan traspapelados entre avisos de ventas de casas, de autos o llamados laborales, en páginas como Locanto o Doplim. Aquí cualquiera puede publicar su aviso. En su “CV” enlistan todas sus habilidades como simpático, responsable y amable. Además de una descripción bastante exhaustiva de su físico puesto que no difunden sus fotos, para preservar su identidad.

Para saber los datos de los candidatos no hace falta registrarse. La descripción que ofrecen en su perfil está a la vista de cualquier internauta que curiosee un poco. Contactar con ellos suele ser bastante fácil, aunque algunas de estas páginas exigen tener un visado, que se traduce en una cuenta de PayPal o una tarjeta de crédito. La gran mayoría utiliza WhatsApp y aunque contestan con velocidad, las conversaciones más fluidas se dan en la noche, fuera del horario laboral, de sus trabajos reales. De los entrevistados ninguno vivía exclusivamente de esto. 

El negocio se extiende a todo el país y hay personas que ofrecen su compañía en Montevideo, Melo, Tacuarembó, Treinta y Tres, Punta del Este y cuidad de Maldonado. Aunque los precios no son los mismos. En Punta del Este la hora puede rondar los 600 dólares, mientras que en Montevideo, va desde 1.000 a 2.000 pesos. Cada uno pone sus tarifas y son conscientes del público con el que tratan. Quienes ofrecen acompañamiento en Punta del Este, apuntan a un público extranjero, “argentinas y brasileras son las más frecuentes y las que mejor pagan”, dice Tomás que lleva 18 años en el negocio. El servicio “tiene temporada pico, desde septiembre hasta marzo” y a su criterio tiene que ver con el aumento de extranjeros en el país. Otros como Sebastián, que trabaja en Montevideo, concluyen en que es en la época de fiestas en que la gente se siente más sola y precisa de su servicio.

Tomás es profesor de educación física y guardavidas. Se metió en este negocio con solo 22 años. “ Yo estudiaba en el Instituto Superior de Educación Física en Punta del Este y trabajaba de barman, un poco para sustentarme los estudios. Mis dos viejos son laburadores de toda la vida  y hacían lo que podían pero a veces uno también necesitaba otras cosas y encontré en este trabajo una forma de ganar plata fácil; por temporada capaz que agarraba tres mil o cuatro mil dólares”. 
“Además por suerte podía elegir con quién sí y con quién no, nunca tuve tanta necesidad de tener que ir sí o sí”, dice Tomás. Sebastián, de Punta Carretas, elige a la clienta y la zona a la que va, “antes siempre les pido una foto porque si veo que no da, le digo que no”, dice. La condición es que sea mayor de 18 y menor de 60 años. Federico, de la Aguada, es más dócil en eso. Lo único que pregunta es en dónde es el evento para calcular los viáticos, pero se mueve a donde lo llamen, incluso va hasta el interior.

A la vieja escuela. Tomás entró en el negocio por medio de una mujer conocedora de la movida. “Surgió una noche, en un boliche conversando, me dijo: ‘¿y vos nunca probaste? Probalo. Yo trabajo, tengo clientes, y venimos con mucha gente del exterior’”. Nunca se imaginó terminar en algo así pero “salió y se fue dando, ella arrancó siendo como un nexo y yo después me manejé solo. Yo pensé que no y terminó saliendo laburo para todos lados”, cuenta Tomás, quien hoy en día mantiene una relación de amistad con la mujer. 

Hace unos 10 años, Tomás decidió desvincularse un poco del negocio y ahora solo atiende a tres clientas que le quedaron, dos cordobesas y una brasileña «por hacerles la gauchada”. “Cuando vienen a Uruguay van a fiestas o eventos y voy porque son amigas como quien dice” concluye Tomás. La cuestión es: ¿les cobra? “Si si les cobro, es trabajo”.

Figurita repetida no completa el álbum

La pregunta es: ¿cómo en un país tan pequeño como Uruguay este negocio sigue funcionando sin que los acompañantes sean reconocidos? Aquí las tácticas son varias.

“Tenés que pilotearla. Yo trabajaba de barman entonces me ponía a charlar con la gente y bueno había veces que después me los encontraba en otro lugar y me veían con una chica y me decían: ‘te vi con otra’, y yo les pedía que no dijeran nada”, cuenta Tomás. En cambio, Sebastián, prefiere decir que cambió de pareja. 

Ahora, ¿qué sucede si el conocido es un familiar o un amigo de la vida real de estos actores? Con casi más de dos décadas en el rubro, Sebastián ya pasó por esto. ¿Su táctica? Al llegar a un lugar con mucha gente verificar si hay alguien conocido para “irle directo”. Así lo hizo en un casamiento en el que se encontró con un amigo de toda la vida, que por supuesto, no estaba al tanto de esta segunda vida de Sebastián.

Ante la insistencia de su amigo, Sebastián solo le dijo que había conocido a la mujer a través de Tinder, y que le había parecido divertido cambiarse el nombre. Con los años, el amigo de Sebastián se terminó enterando del negocio, cuando su esposa le contó lo que había hecho su amiga (la mujer que iba acompañada de Sebastián). Aunque por suerte para esta mipymes, después de quince años, el infiltrado aún guarda el secreto.

Pero ¿qué pasa si quién reconoce al acompañante no es ni un familiar, ni alguien que lo había visto con otra mujer sino otra mujer que ya lo había contratado? La novela La Rosa de Guadalupe compraría entradas para ver este espectáculo y es que en esto cada uno tiene sus principios. Tomás dice que prefiere cuidar a la persona que lo contrate y si lo llaman para ir a un evento al que él ya fue con otra mujer dirá que no, para que la nueva chica no quede en evidencia. En cambio Sebastián anticipa que él es “una tumba” y bajo ese lema concurre a cualquier evento que lo llamen. Según él, si se vuelve a cruzar con alguien que lo había contratado fingirá demencia a no ser que la chica se acerque a él.  

En la mesa del domingo, no se habla de fútbol, ni de política, ni de novios alquilados. Matías mantiene confidencialidad sobre el tema con su familia: “daría igual, si lo cuento o no, es al pedo”, afirma rebelde. En cambio, Tomás siempre quiso que sus padres lo supieran, de todas formas confiesa que sintió un poco de miedo por lo que fueran a decir. “Mi vieja me dijo ‘estás loco’  y le dije ‘mama tranqui, mira que está todo bien’. nunca me pasó nada, siempre fui re tranqui y quise que supieran”, asegura. 
En el negocio de Matías, el precio depende de la actividad, de la persona y que tanto le atraiga. Si bien arrancó en el rubro por diversión, confiesa que algunas veces la salida no le divierte tanto pero por necesidad tiene que ir igual, pero ahí si los costos son diferentes. “Si son salidas casuales, tipo salir a tomar un café y hablar, el costo ronda los 2.500 pesos, o sea más o menos 500 pesos por hora”. A esto se le suma que si usted es una mujer de más de 30 años se le cobrará un extra adicional “porque es una persona mayor” para un joven que acaba de cumplir su mayoría de edad. Aunque a Ricardo Arjona le pareciera que las mujeres de la tercera década aún tienen más para dar, a Matiás le parece que por la diferencia de edad es imposible que le atraiga la persona. Para una fiesta de 15 años o un casamiento, el costo aumenta a 1.200 la hora. “Yo he llegado a estar hasta una noche entera”, recuerda entusiasmado. 

¿Un novio para presentar en casa?

Las imágenes que se muestran en la nota fueron generadas con inteligencia artificial y son solo una ilustración

¿Compañía para una fiesta?

¿Estás para un mate?

Tomás calcula el precio del encuentro en base a cuál será su rol. “Más o menos le sacas la ficha. Si la chica te dice vamos a ir a este evento, nos vamos a abrazar, nos vamos a besar y que se yo eso es tanto. o si me dice que es un evento serio, solo la voy a acompañar para estar al lado de ella o es más una reunión social vamos a charlar nomás, ahí es menos. Lo mínimo que yo cobro son 600 dólares la hora y si es alguien conocida” cuenta.

Matías, el más joven de los consultados, está estudiando, le faltan pocas materias para terminar el liceo. Arrancó en este negocio el año pasado cuando tenía 17 años; un poco por diversión y otro poco por necesidad. “Si sos joven, tenés labia y te ven como con ganas, se mueve bastante”. Aunque su trayectoria es corta ya lleva alrededor de 11 clientas en lo que va de este año, más una fija, con la que se reúne una vez por semana a tomar un café. “Las clientas que quieren este tipo de compañía es gente que está sola, es gente que busca atención”, dice Matiás. 

Un informe de la Organización Mundial de la Salud asegura que existe una pandemia que cada vez afecta a más personas: la soledad y el aislamiento social. Este fenómeno mundial es una amenaza invisible que aumenta el riesgo de enfermedad, acorta vidas y desarma comunidades.

El aislamiento que ocurre cuando una persona no tiene el suficiente contacto social, no se siente apoyada o está rodeada de vínculos negativos es un peligro que a menudo no se contempla en la salud y el bienestar de las personas.

En la actualidad, casi una de cada seis personas en el mundo afirma sentirse sola. La tasa aumenta entre los adolescentes, los adultos jóvenes y las personas que viven en países de renta baja. Entre 2014 y 2019, la soledad se asoció a más de 871 000 muertes anuales, lo que equivale a 100 muertes por hora.

El informe de la Comisión de la OMS sobre Conexión Social surge a partir de la primera resolución que adoptó la Asamblea Mundial de la Salud en materia de conexión social. “El informe constituye un punto de inflexión en esta grave amenaza para la salud mundial y pone de relieve la necesidad de un liderazgo y una acción decisivos”, agrega el comunicado.

Desde que llegamos al mundo los seres humanos estamos predispuestos a conexiones humanas; en ese sentido, las relaciones moldean nuestro cerebro, nuestras emociones y nuestras posibilidades de llevar adelante una vida saludable. Por el contrario, la desconexión, ya sea por soledad o por aislamiento social, puede tener efectos negativos como el aumento del riesgo de cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la depresión, la ansiedad, la demencia o incluso la muerte prematura.

Sebastián y Tomás concuerdan con él y agregan que hay veces en las que terminan siendo sus psicólogos. “Una vez me pasó con una chica que se me puso a llorar, porque nunca podía establecer una relación con una persona, por ella misma, porque no le gustaban las rutinas. Cuando pasa eso tenés que empezar a dar respuestas de algunas cosas, y a veces emocionalmente te metés” dice Tomás. Incluso más de una vez auspició de consejero: “Como hay gente que no te habla nada o solo te habla de negocios, con otras personas terminás hablando de la vida. Algunas veces hasta me colgaba a hablar de mí y la gente me escuchaba, ahí te das cuenta cual es el tipo de persona con la que laburás”, concluye. 

Un mar de anécdotas; Sebastián recuerda un trabajo en particular en el que terminó jugando al psicólogo durante cuatro días y a miles de millas naúticas. 

 

Hace cinco años una mujer con la que ya había salido unas cuatro veces a casamientos y reuniones con amigos, lo invitó a ir a un crucero con ella. El paquete incluía toda la estadía paga más la retribución por los días de compañía. “En el crucero fui más o menos al psicólogo de ella, Me contó toda la vida. Ella se sentía sola porque no tenía hijos y tenía pocas amigas. Y para ella era más fácil hacer la conexión conmigo que meterse con alguien” recuerda Sebastián.  
Un tiempo después la dejó de ver, porque la mujer se terminó encariñando con él. “ yo le dije ‘no, no es así. Vos me llamás cuantas veces quieras, yo voy a estar contigo, si te sentís bien conmigo, pero no es un tema de engancharse, es pasarla bien, las horas que estemos juntos”. Sebastián recuerda lo incómodo que fue tener que rechazarla pero asegura que prefería seguir con el negocio

Guion para una noche

Aunque lleva poco tiempo en la movida, Matías, tiene todo el plan estipulado para seguir la historia que le pidan al pie de la letra. “Se pacta, se pregunta y se organiza mucho antes del evento, con tres días de preparación antes del evento. Mayormente te contactan entre cinco o seis días antes y te preguntan si estás o no, y te tienen que decir el rol que vas a cumplir, todo esto vía WhatsApp”, explica. 

Tomás un +1 de alquiler de otra generación recuerda cuando las condiciones se pactaban por eternos mensajes de SMS o largas llamadas telefónicas. En su mejor momento cuando lo contactaba gente de un gran poder adquisitivo y hablaba con el secretario de la inquilina le pedía información sobre la historia de vida de la persona que iba a acompañar, el lugar al que iban a ir, con qué gente iban a estar y qué temas iban a tratar “para estar un poco informado, para no caer ahí y quedar pegado”, cuenta. 

Sobre los pedidos de la gente, trabajar con atención al público nunca fue fácil. “Hay gente que te dice:’no hables, yo prefiero que estés callado al lado mio y después nos juntamos a tomar una y charlamos nosotros’. Otras personas te pedían juntarse antes, tomar algo y después ir al evento”. Como todo, en los tiempos en que recién estaban naciendo los celulares la cortesía era otra, “te invitaban a tomar algo o ibas al hotel y del hotel al evento, antes era casi siempre así”, cuenta Tomás. 

Las historias de estos personajes encubiertos por lo general recaen en que son la pareja de las mujeres a las que acompañan o el chico con el que recién están saliendo. Lo que cambia es el escenario. Fiestas, eventos, comidas con amigos o presentaciones familiares. Están dispuestos a enfrentarse a los parientes más difíciles de convencer. Hace un par de años, cuando Sebastián tenía 30 años le tocó conocer al padre de una chica de 20. La tarea no fue para nada sencilla y al día de hoy la recuerda como la más complicada. Porque aunque asegura que es un tipo simpático al que se le da bien conversar el padre de la chica no estaba muy convencido de la diferencia etaria que tenían y en pleno asado comenzó por amenazarlo. “El padre se la quiso tirar de protector, y me dijo ‘si le haces algo a mi hija, mira que te puede llegar a ir muy mal’. Y yo lo miré, me reí y le dije, ‘no sé qué le puedo llegar a hacer mal a su hija’”. El mediodía continuó sin que volara una mosca. A final de cuentas se trató del “noviazgo” más corto de la historia porque no volvió a ver a la chica nunca más pero sirvió para allanarle el camino al próximo.  

Para Tomás se trata de un negocio que siempre estuvo muy vinculado a la mujer, pero en el que también hay varios hombres solo que no están a la luz. Para él, entre las mujeres existe un tabú en contratar a hombres para hacerles compañía que no sucede a la inversa. Él asegura que entrar en este círculo significó  “descubrir un mundo que no conocía y que tal vez es poco sabido que hay mujeres que vienen del exterior y que siempre para una fiesta o algo precisan un acompañante. Es ir tranquilo, charlar, tomar algo y está todo bien” dice. 

 

Es posible que usted no sepa que merendará el miércoles próximo pero Matiás sabe que será lo de siempre: dos medialunas rellenas, una salada y otra dulce para comer miti miti y una porción de torta, también para compartir y para beber sera un chocolate caliente y un té negro, como ya es cotumbre. 

¿Quién sería tu +1 ideal?





Todas los personajes de este quiz fueron generados con inteligencia artifical, cualquier parecido con la realidad es mera coicidencia.

VICTORIA SOSA

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Leonardo pasa sus días entre la tierra y el silencio, entre la muerte y los recuerdos. Cava tumbas, consuela familias y encuentra en el humor una forma de seguir respirando. Aprendió que la muerte no asusta, pero deja huellas; que lo más pesado no es el ataúd, sino el dolor de las familias.

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