SI DON QUIJOTE FUERA URUGUAYO, VIVIRÍA EN LA BLANQUEADA
LUCIA MOREIRA
Calles sacadas de las novelas de Cervantes, 10 años de un reconocimiento internacional y vecinos que llenan de murales, lectura y actividades culturales cada rincón: así vive Montevideo su Barrio Cervantino.

En una esquina, el pedidos ya escucha la radio; en la otra, Sancho Pastas abre la persiana y deja salir olor a tuco. A unos metros, un molino de hierro mira torcido hacia Bulevar Artigas y enfrente un mural combina manchas de color mientras cajas de cartón a sus pies se convierten en el castillo de un nuevo vecino. Un par de niñas en los juegos de madera se turnan para ser Dulcinea, una señora mayor barre el balcón como si espantara gigantes, un hombre cruza con la Norteña como escudo y un grupo de obreros apuesta el honor a un partido de básquet. Desde hace una década, este tramo de Larrañaga, que parece cualquier otro barrio de Montevideo, se embarcó en su propia aventura

Al hacer zoom sobre el mapa de La Blanqueada aparece Larrañaga, y dentro una zona más chica que busca hacerse un lugar en el plano: el Barrio Cervantino. No figura en Google Maps ni en los recorridos turísticos, pero aparece en los folletos del Municipio C, en las redes vecinales, en las escuelas y en los carteles que la propia Comisión Fomento Larrañaga mandó a fabricar. “Estás en el Barrio Cervantino”, se lee en las esquinas, entre el ruido del 180, la cuadra de los fresnos y las veredas que la Intendencia de Montevideo (IM) aún no arregla.

Hace diez años, cuando Montevideo fue declarada Ciudad Cervantina del Mundo, un grupo de vecinos decidió que esa distinción no podía quedar solo en un papel; y entre fachadas bajas, algún complejo de edificios y calles con nombres de personajes de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, le dieron color a un barrio gris.

El protagonista y su obra maestra

Miguel de Cervantes Saavedra (1547- 1616) fue un novelista, poeta y dramaturgo español, nacido en Alcalá de Henares. Su obra más conocida: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, se publicó en dos entregas: la primera parte a comienzos de 1605 y la segunda parte en 1615. El Quijote alcanzó difusión europea temprana: fue traducido a múltiples lenguas y se convirtió, a lo largo de los siglos, en referencia central para la teoría y la historia de la novela moderna.

Sinopsis de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”: Alonso Quijano, un hidalgo de la región de La Mancha, enloquece después de leer demasiados libros de caballería. Se autoproclama caballero andante con el nombre de Don Quijote de la Mancha; monta a su viejo caballo Rocinante, se pone unas armas anticuadas, y decide salir en busca de aventuras con el fin de “desfacer agravios” y defender a los débiles. Le acompaña su vecino Sancho Panza, a quien nombra escudero prometiéndole una ínsula para gobernar. Don Quijote vivirá episodios cómicos, ridículos y trágicos a la vez. Finalmente, tras múltiples aventuras, fracasos y desdichas, regresa a su aldea, donde su locura se revela, recobra la cordura y reconoce su situación

(“El Quijote” edición conmemorativa de la RAE/ASALE bajo la coordinación de Francisco Rico en 2004)

Otras de sus obras incluyen: La Galatea (1585), su primera publicación importante; Novelas ejemplares (1613), colección de doce novelas; el poema Viaje del Parnaso (1614) y una colección de piezas teatrales llamada Ocho comedias y ocho entremeses (1615).

La iniciativa que hoy se ve en las calles, murales, balconeras, contenedores pintados y un molino que se volvió emblema, surgió ligada a un proceso mayor: la postulación de Montevideo como Ciudad Cervantina del Mundo, presentada oficialmente en 2015 ante la Asociación Mundial de Cervantistas (AMC).

Esa candidatura fue el resultado del trabajo de varias instituciones: el Centro Cultural de España (CCE), la Biblioteca Nacional, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), la Universidad de la República (UdelaR) y la Universidad de Montevideo (UM), entre otras; quienes elaboraron un expediente con un punto excepcional a favor: una colección bibliográfica de más de 13.000 obras, entre ellas ediciones históricas de El Quijote y otros textos de Cervantes, donadas a la ciudad por Arturo Xalambrí.

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Obras en la biblioteca completa

Sin embargo, Elena Rubial, investigadora de la UM y quien acompañó al entonces director del CCE, Ricardo Ramón Jarne, a presentar la candidatura al Congreso de la AMC en Brasil, recuerda que si bien la colección fue determinante, no fue lo único: “Las calles con nombres de personajes del Quijote, la investigación universitaria, el vínculo educativo, la existencia del Colegio Cervantes, la Comisión Fomento Larrañaga: todo eso también formó parte.”

La aceptación fue unánime en la votación internacional y la distinción ubicó a Montevideo en una red pequeña pero simbólica de ciudades vinculadas por la obra de Cervantes. El título, compartido en ese entonces con Alcalá de Henares (España), Guanajuato (México) y Azul (Argentina), reconocía a la capital uruguaya como parte de esa red cultural. Montevideo fue la cuarta ciudad en el mundo en recibir dicha distinción, la tercera de América Latina y la primera en ser capital.

«La primera edición completa de la novela de El Quijote en Sudamérica se hizo en Montevideo, la primera, en 1880»

ELENA RUBIAL

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

La Asociación Mundial de Cervantistas (AMC) establece ciertos criterios para otorgar el título de Ciudad Cervantina del Mundo. Entre ellos, contar con una institución que custodie el patrimonio cervantino (bibliotecas, archivos o colecciones), desarrollar actividades culturales y educativas sostenidas, y mantener vínculos activos con otras ciudades de la red.


Montevideo en 2015 cumplía con estas tres condiciones: la existencia de la Colección Arturo Xalambrí, de valor internacional; la organización de actividades culturales y académicas continuas (festivales, lecturas, jornadas educativas); y la articulación entre literatura, educación y comunidad.

Ser Ciudad Cervantina, sin embargo, no es solo un reconocimiento si no una responsabilidad. Supone cuidar el patrimonio cultural cervantino en el tiempo. Según explicó Elena Rubial: Hay, digamos, dos categorías en la red de ciudad: miembro activo o miembro algo así como un oyente. Montevideo hoy figura como miembro activo, pero debería comenzar con la reactivación de actividades y propuestas si no quiere perder esa posibilidad de participación y decisión, digamos, en primera línea.

HAY TÍTULO, ¿AHORA QUÉ?

No vale colgarlo y desaparecer, hay que mantener una tradición de actividades que tengan que ver con Cervantes – ELENA RUBIAL

Lo que siguió al nombramiento en 2015, confirma lo que los entrevistados repiten: el título no deja de ser decorativo si no se sostiene con programación y recursos. En la etapa inicial se creó un Comité Coordinador Cervantino, del cual participaron representantes de la IM, del MEC, la UM, UdelaR, la Universidad Católica, la Biblioteca Nacional, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Turismo y la Comisión Fomento Larrañaga; que con distintos grados de presencia se dedicaron durante los 3 primeros años a realizar jornadas educativas, perifoneos, actividades culturales y publicaciones nuevas de El Quijote, como “El Quijotito” para niños. 

“Al principio hubo mucho entusiasmo”, recuerda Elena. Incluso se organizaron dos ediciones del Festival Cervantino Montevideano, en 2016 y 2018, donde se tradujeron en propuestas artísticas los valores de Miguel de Cervantes

Una de las propuestas más destacadas fue la presentación del ballet El Quijote del Plata, una producción original del Ballet Nacional del Sodre, que re-imaginó el espíritu de Cervantes desde la identidad rioplatense.

El Quijote a la uruguaya

Entre las iniciativas culturales más ambiciosas estuvo El Quijote del Plata, un ballet que re-interpretó el clásico desde una mirada rioplatense. La obra se estrenó en 2018 en el Auditorio Nacional del Sodre, bajo la dirección artística de Igor Yebra y libreto del dramaturgo Santiago Sanguinetti. La música fue compuesta especialmente por Federico García Vigil, y la coreografía combinó danza contemporánea con elementos del ballet clásico.

En lugar de batallas contra molinos, el Quijote se enfrentaba a la soledad, al desencanto y al paso del tiempo. El Quijote del Plata buscó mirar el mito desde acá, con nuestros gestos, nuestras pérdidas y nuestros sueños”, resumió Yebra en el estreno.

“El 2020 marcó un punto de inflexión”, explica Ana Pehar, miembro de la Comisión Fomento Larrañaga, quien además indica que los constantes cambios de autoridades en los organismos claves, como la IM, eran un freno para el trabajo en colectivo. “Había que empezar de cero, volver a explicar de qué se trata (el Comité Cervantino). Eso enlentece mucho todo el proceso”, agrega. A eso se le suma la falta de presupuesto a disposición de la Comisión para realizar actividades y la pandemia del COVID-19, lo que hizo que el trabajo se fuera diluyendo. 

Ante la falta de iniciativas la decisión fue llevar las acciones al terreno barrial: que la distinción no quedara archivada, sino que se tradujera en propuestas visibles en la cuadra. La Comisión Fomento Larrañaga tomó la posta y convirtió la coincidencia del nomenclátor con los personajes de Cervantes, calles que ya se llamaban Don Quijote, Sancho Panza o Dulcinea desde mucho antes de la distinción, como oportunidad para organizar, intervenir, reunir a vecinos y crear el Barrio Cervantino. Pehar explica que el objetivo, además de ser una forma de mantener vivo la distinción de la ciudad, siempre fue generar pertenencia: “cuanto más se identifica alguien con su barrio, más lo cuida; y ese es el cometido de cualquier Comisión Fomento”.

Las primeras acciones colectivas llegaron en el 2017, dos años después del reconocimiento de la ciudad. Primero con la maratón de lectura organizada por la Comisión Fomento en el Nuevo Centro, y después con la reinauguración de la plaza Alcalá de Henares, bautizada así en honor a la ciudad de nacimiento de Cervantes. A esto le siguió, a fines del mismo año, la instalación de placas con fragmentos del Quijote y la colocación de la escultura del molino metálico, diseñado por el artista Octavio Podestá, en el cruce entre L. Alberto de Herrera y Bulevar Artigas, que ahora se percibe como la puerta de entrada al barrio.

La estrategia fue simple y práctica: usar la literatura como dispositivo de encuentro y, desde ahí, generar actividades que sostengan la vida barrial. “Queríamos que el título no quedara en un papel”, contó Pehar.

“Si Montevideo era una Ciudad Cervantina, este tenía que ser su barrio, no podía ser en otro lugar”

ANA PEHAR

Pero fue recién terminada la pandemia que la identidad barrial tomó fuerza, cuando la Comisión salió a intervenir las calles a través de proyectos artísticos puntuales, ganando una mayor presencia en el día a día de los vecinos.

En 2022, la propuesta Dando Color al Barrio Cervantino fue seleccionada por el fondo Patrimonio de los Barrios de la IM, lo que otorgó $50.000 a la Comisión Fomento que se usaron para realizar murales en las paredes del barrio. Estos fueron diseñados y pintados por vecinos, artistas plásticos y estudiantes de escuelas de Montevideo, e incluso se coordinó para que pudieran participar niños de la ciudad Cervantina Azul de Buenos Aires.

Cada mural incorporó además un código QR que da acceso a un mapa digital del barrio, con la ubicación de cada punto cervantino, desde las obras y sus fichas de autoría hasta lugares emblemáticos como la plaza o el molino, para que quien recorra Larrañaga pueda sumergirse en el universo de Cervantes.

En 2023 los vecinos, en colaboración con las autoridades del Municipio C, acercaron a la División de Limpieza de la IM una propuesta para colaborar con el plan Montevideo más Verde y así fue que consiguieron fondos para una nueva intervención: era el turno de los contenedores de la zona. Se hizo una convocatoria a muralistas, se eligieron las mejores ilustraciones de escenas de El Quijote y se hizo una jornada de pintada solidaria con los vecinos. Hoy queda solo uno, ya que la mayoría fueron quemados o reemplazados por contenedores nuevos. 

A los pocos meses, y gracias a una nueva partida económica, de $55.000 obtenida en un concurso organizado por la división de Cultura del Municipio C,  también se creó la huerta comunitaria, se impulsó la expansión de la biblioteca de la Comisión Fomento y se comenzaron a realizar las “Quijotadas Otoñales”: una caminata cultural por el barrio. Esta actividad, que se hace cada abril,  comienza con la recorrida por los puntos cervantinos del barrio, de la mano de Marcelo Estefanell, escritor e historiador apasionado de la literatura Cervantina, y termina con lectura, música y encuentro en la Plaza Alcalá de Henares. Cada año concurren alrededor de 40 personas y en 2025 la sorpresa fue que participó gente del interior del país, como por ejemplo de San José, Playa Pascual y Libertad.

La voz del barrio: Marcelo Estefanell

Marcelo Estefanell es uno de los motores más persistentes del Barrio Cervantino desde 2015.

Escritor, periodista e historiador, conoció Larrañaga cuando vino a Montevideo desde Paysandú y trabajaba como encuestador para la empresa Gallup. Años después, fue incorporado a la Comisión Fomento, aunque no es vecino ni vive en Montevideo, por su interés y conocimiento sobre Cervantes. Hoy, es parte activa de los talleres barriales y suele ser quien guía y narra las “Quijotadas”.

Durante la dictadura uruguaya, Estefanell estuvo preso, y en esos años de encierro encontró en la lectura del Quijote una forma de libertad interior. Desde entonces, su vínculo con la obra se volvió personal y profundo. Además, le tiene mucho apego al barrio, ya que en sus primeros años como encuestador en este barrio «ganaba más« porque los vecinos estaban siempre dispuestos a darle una mano.

Otro de sus grandes éxitos llegó en 2024 con las balconeras. La comisión organizó talleres de serigrafía de la mano de un artista y vecino del barrio, Santiago Bart, que terminaron con la creación de pañuelos inspirados en la obra de Cervantes. Estos se repartieron entre los vecinos y muchos aún siguen colgados en las ventanas. “Fue una manera de visibilizar el barrio”, contó Pehar. “Cada casa colgaba su balconera y así, sin darnos cuenta, lo llenamos todo de Cervantes”. Cada año procuran seguir sumando nuevas intervenciones y por eso este año también hubo una experiencia colectiva gastronómica centrada en la recuperación de recetas manchegas adaptadas por vecinos. Una actividad que atrajo, según la Comisión Fomento, a muchos niños.

Al día de hoy, se organizan ferias, talleres, recorridos, intervenciones artísticas, y se espera cada verano para ver el carnaval Cervantino. “El barrio mantuvo la llama encendida, pero a nivel institucional quedó en pausa”, explica Rubial, quien participó de la pintada de los contenedores.

EL BARRIO NO INVENTÓ LA CONEXIÓN

Dicen que fuimos los vecinos que le pusimos el nombre. No, los vecinos lo que pusimos es Barrio Cervantino a la zona, los nombres de las calles ya estaban – ANA PEHAR

Una pregunta central que surgió desde el inicio es la del origen real de la nomenclatura: ¿quién puso los nombres cervantinos a las calles de Larrañaga? La respuesta que aparece en la documentación barrial y en las entrevistas es clara y, a la vez, insatisfactoria: Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea, están en los planos desde hace décadas.

En Montevideo, los nombres de calles se aprueban por resolución de la Junta Departamental a propuesta de la Intendencia o de particulares. Pero en los primeros fraccionamientos del siglo XX, era común que las empresas inmobiliarias eligieran grupos temáticos. Estefanell explica que lo más probable es que haya sido una decisión de ese tipo. En muchos barrios, los nombres nacieron así, de manera espontánea.

Este nomenclátor acompañó a las casas quintas y ranchos de lata del comienzo del siglo XX, a las primeras fincas que aparecieron con la Ley Serrato en 1921 y al empuje de urbanización de 1975 con la construcción y ocupación del Complejo Bulevar. No fue la Comisión quien bautizó las calles, sino que el barrio tomó esos nombres y les encontró un significado.

LA OTRA GRAN PATA: LIBROS QUE IMPORTAN

Es muy difícil que una persona hoy pueda coleccionar todos estos libros – DANIELA VAIRO

Si bien Montevideo fue nombrada Ciudad Cervantina por muchas cosas, la más destacada sigue siendo la colección y el archivo de Arturo Xalambrí; donada y conservada por la Universidad de Montevideo(UM)

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Biblioteca Completa
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Colección Cervantina

La colección es valorada como excepcional en la región, junto con la de México y Argentina, y en evaluaciones hechas por la Red de Cervantistas Españoles en los 2000, ya había sido calificada como “una de las colecciones privadas más completas de América Latina”, según cuenta Rubial. Además, desde 2017 se encuentra declarada como Patrimonio Cultural y Regional por la UNESCO.

La vida del bibliófilo obsesivo y generoso

Arturo E. Xalambrí (1888–1975) fue un investigador y bibliófilo uruguayo apasionado por la literatura española y sobre todo Cervantina. Su pasión por los libros y la obsesión del coleccionador lo llevó a reunir, durante décadas, una biblioteca con más de 10.000 ejemplares, en diversos idiomas, encuadernaciones, tamaños, tipo de papeles, etc. 

Su colección incluye ediciones antiguas, primeras impresiones, traducciones, grabados y material crítico sobre Cervantes y otros autores uruguayos. Cada libro cuenta con la ficha técnica original creada por Xalambrí y se conserva un plano de la distribución y organización original de su biblioteca antes de ser donada.

Además de su colección, otra parte importante es el archivo, él guardaba una copia de lo que enviaba, así que se conserva el ir y venir de toda su comunicación.

En 1934 comenzó su contacto con los Cervantistas Españoles y a través de ellos, y el obsequio e intercambio de libros, fue haciendo su acervo. Trabajó en diversas bibliotecas de Montevideo, entre ellas la Biblioteca Nacional y la del Circulo católico, y en todas estas se encargaba de abrir y nutrir una sección Cervantina.

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EN BUSCA DE POLÍTICAS SOSTENIDAS

Para que siga viva la actividad en el barrio y su característica de barrio Cervantino, es esencial un apoyo mayor del Departamento de Cultura de la gente en Montevideo MARCELO ESTEFANELL

Un título internacional requiere, además de material patrimonial, una política sostenida. En la práctica, la condición de “Ciudad Cervantina” implicó un desafío de sostenimiento institucional. Durante un tiempo la IM coordinó un Comité Cervantino integrado por instituciones públicas y privadas, pero la falta de continuidad política y debido a los cambios de prioridades en cada gestión, la coordinación se debilitó y actualmente es casi inexistente, según los entrevistados.

Es por eso que, en 2024, desde la Comisión Fomento y algunos miembros del Comité Cervantino, entre ellos la UM, se impulsó una propuesta para que la Academia Nacional de Letras retomara la coordinación del Comité Cervantino y presidencia de forma definitiva; ya que entienden que, si bien hay cambios de autoridades, estos son procesos más lentos y se podría garantizar la continuidad académica e independencia frente a los vaivenes políticos. Por ahora, no se concretó. 

Mientras tanto, se persigue otro objetivo: la incorporación del Barrio Cervantino al recorrido del bus turístico de Montevideo.

El proyecto plantea que el bus haga un leve desvío antes de que siga por la ruta actual en Bulevar Artigas: entrar por Don Quijote, ver el molino de Podestá, una parada breve en la Plaza Alcalá de Henares, paradas que muestren murales y una posible degustación de cocina manchega.

RECORRIDOS DEL BUS TURÍSTICO

Hubo conversaciones con responsables del Municipio y con interlocutores vinculados al turismo, incluso hubo diálogo con figuras públicas que se mostraron interesadas, como la actual diputada María Inés Obaldía, quien visitó la Comisión y prometió volver con respuestas en 20 días. Desde julio no saben nada de ella.

Pero en la práctica, el proyecto quedó en espera y los entrevistados en algo están de acuerdo: para que se lo tome como propuesta turística, necesitan el apoyo de las instituciones académicas y gubernamentales. Porque para ellos, la iniciativa no basta si sale solo de la Comisión, si no que creen que podrían tener mejores resultados si participa de la propuesta la Academia de Letras o el Municipio C.

El alcalde del Municipio, Damián Salvetto, que asumió este 2025, cree que a 10 años del reconocimiento de Montevideo Ciudad Cervantina, es la oportunidad ideal para renovar ese impulso: “Al asumir, nos propusimos recuperar y revitalizar proyectos con arraigo comunitario. Y este en uno de ellos”. Por eso apoya la propuesta de incluir el barrio en la ruta del bus turístico y propone al Municipio como articulador con la División de Turismo de la IM. 

DISPUTAS TERRITORIALES: ¿ACÁ QUIÉN MANDA?

Hay grupos que se creen los dueños del barrio  ANA PEHAR

No todo fue consenso ni calma: hay una clara disputa por la identidad del barrio. Por un lado, están las iniciativas por imponerse como Barrio Cervantino, y por otro, ciertas comunidades reclaman su poderío a través de grafitis, carteles y vandalización de los espacios comunes.

El principal problema es con una parcialidad de la hinchada del Club Nacional de Fútbol. Estos grupos entienden que, al tener su estadio, El Gran Parque Central, en la zona, todo el barrio les pertenece; amenazando incluso a vecinos cuando estos denuncian las intervenciones “violentas” en sus espacios.

Pehar recuerda, al igual que otros vecinos, haberse encontrado con estas personas que pintan las columnas y las paredes en más de una ocasión y conversar con ellos, con el objetivo de evitar que “dañen” la visual del barrio. Pero sus intervenciones no han sido bien recibidas.

La última disputa trascendió lo barrial cuando se vandalizó la Plaza Teresa de Calcuta, según Pehar porque “piensan que el amarillo y negro de los cordones es por Peñarol, y no, es una norma de seguridad vial”, e intervino la IM. En esta oportunidad los vecinos filmaron a los hinchas y llevaron las pruebas a la comisaría. La denuncia llegó a la IM, se publicó una nota en el diario El País y se encendió la tensión en la interna de Larrañaga. Ana cuenta que al otro día de publicada la nota, los vecinos recibieron amenazas verbales por parte de hinchas de Nacional, además de levantarse con el mural en el Espacio Montañez que decía “A quién no le gusta, que se vaya”.

Sin embargo, al día de hoy, los vecinos reclaman que, pese a haber presentado pruebas y existir denuncias estas situaciones siguen ocurriendo, sin haber respuestas concretas por parte de las autoridades, por lo que los vecinos siguen enfrentando la situación solos.

PATRIMONIO INMATERIAL DEL MUNICIPIO

Es un ejemplo de cómo los vecinos transforman la identidad urbana en una escena cultural propia con un fuerte valor simbólico y comunitario                 DAMIÁN SALVETTO

A diez años del nombramiento, el relato que queda es mixto: por un lado, un proyecto de ciudad que produjo festivales y líneas de trabajo; por otro, una pérdida de impulso que dejó la iniciativa más en manos de vecinos que de estructuras públicas. Hoy, la Comisión Fomento Larrañaga mantiene un calendario estable de actividades con financiamiento mínimo: se sostiene con fondos que ganan de Concursos Municipales y aportes voluntarios de los vecinos que deseen formar parte de la Comisión Fomento, a través de una cuota mensual voluntaria de mínimo $100. 

Para el alcalde, el proyecto de Barrio Cervantino se debe sostener entre todos, no es algo de lo que se deba encargar o la Comisión o el Municipio o la Intendencia: “La clave es el trabajo conjunto, sin la comunidad no hay identidad viva y sin coordinación entre los niveles de gobierno no hay políticas sostenibles”. Destaca, además, que si se sigue desarrollando la propuesta cultural del barrio podría, por su historia, convertirse en un punto cultural turístico tanto para el municipio como para el país.

“Todas las iniciativas que tienen en el barrio cervantino son extraordinarias. Y de una generosidad, además, con el barrio, porque es volcar sobre él, sobre los vecinos y sobre la vida diaria, la cultura que es de todos”

ELENA RUBIAL

A pesar de los años y los tropiezos institucionales, en la plaza Alcalá de Henares las actividades siguen vivas. Las Quijotadas toman las calles en fechas puntuales; la huerta recibe a sus cultivadores; las balconeras ondean en las casas elegidas y los murales lucen sus colores, reparados tras las pintadas.      El molino de Podestá acumula óxido, pero conserva su forma. Y con el mismo optimismo que movía al Hidalgo en sus aventuras, los vecinos continúan luchando por mantener vivo el espíritu de Cervantes en Montevideo. 

UN CERVANTISTA, UNA FRASE

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«Y qué te parece estos, Sancho, podrán los encantadores…» ELENA RUBIAL
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«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones…» M. ESTEFANELL
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«Porque has de saber, Sancho, que las mujeres son la más perfecta…» ANA PEHAR
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Imagen 4
«No hay fortuna en el mundo, ni las cosas que en él suceden…» D. SALVETTO
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LUCIA MOREIRA

LUCIA MOREIRA

Saltar de un mundo a otro es lo que la mantiene en movimiento: nunca hay un capítulo igual al anterior y cada temporada trae pasiones nuevas: arte, deportes y ese conocimiento que nunca sabemos para qué nos va a servir. Busca crear contenido que informe y atrape al mismo tiempo, convencida de que las redes pueden ser algo más que ruido. En su SÓTANO guarda las novelas románticas que nunca escribió y revistas que huelen a adolescencia y cultura pop

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