LA ERA DEL POLVITO A PELO
BRUNO MACIEL
Entre 2020 y 2024, se duplicaron los casos de sífilis en el Uruguay, el Ministerio de Salud Pública analiza las posibles respuestas para atenuar la situación donde se bajó la guardia como expresan desde el Ministerio.

“No cuenta el polvo si no es a pelo”, así lo dijeron en su nueva canción los Tussiwarriors, unos pibes que hace unos pocos años dieron de qué hablar constantemente con sus letras polémicas y sus mensajes contundentes, sin poesía ni vaselina. El no-forro es una nueva moda, y te lo dicen en A pelo, lanzada el 6 de junio de este año y es en este momento su canción más escuchada en Spotify con 2.091.763 oyentes. En el contexto de la semana de la lucha contra las infecciones de transmisión sexual en Uruguay, los casos de sífilis se duplicaron en los últimos años. Si lanzar la canción en junio fue estrategia o no, ese no es el tema. El tema no es qué se habla de coger a pelo, sino lo que no se hace cuando se lleva a cabo esta práctica.

La casualidad más graciosa:

por Tussiwarriors

"Quizá ella tenga sífilis, pero igual yo me la estoy matando (a pelo)"

Los datos de sífilis actualmente llaman a la acción a la doctora e infectóloga Susana Cabrera, responsable del área programática de ITS-VIH/SIDA del Ministerio de Salud Pública (MSP). Entre sus declaraciones a El Sótano, destaca que su misión principal con el MSP es la re-educación y concientización. A la par buscan implementar la masivización de los tests y más estrategias para localizar y frenar focos.

El boletín epidemiológico 2024-2025 del MSP se ha actualizado hasta su trigésima tercer semana epidemiológica, incluyendo datos de hasta el 16 de agosto. En él, los casos de sífilis registrados hasta el momento son 3.248, esperando que puedan aumentar considerablemente sobre fin de año.

La doctora explica que en nuestro país se bajó la guardia, entiende a la sífilis como una “enfermedad olvidada” donde la gente suele caer en sesgo de optimismo y se convence diciéndose a sí misma “a mí no me va a pasar”. Cabrera piensa que uno puede convencerse de estar sano o que no le va a pasar pero no hay que tomar riesgos ni suponer que siempre estamos exentos.

 

Donde la sífilis pega peor

Hay cinco departamentos que se han mantenido especialmente sostenidos en el aumento de casos: en 2024, Montevideo concentra la mayor cantidad, con 2.858 casos, seguida por Maldonado con 1.251, Canelones con 506, Paysandú con 403 y Salto con 274.

En Paysandú, la sífilis ha mostrado un crecimiento preocupante: 403 casos notificados en 2024, lo que lo colocó entre los departamentos con mayor incidencia proporcional del país. Las incidencias mayores siempre aparecen en poblaciones jóvenes, pero los aumentos se registran con la misma proporción en todos los grupos etarios.

 

 

Un cuento que no es verso

Bosch, H. (circa 1500). El Jardín de las Delicias Terrenales. [Tríptico de óleos sobre panel]. Museo del Prado, Madrid, España.

Enrico y las delicias terrenales

Enrico no quiere que se sepa quién es y por eso lo llamo así. Tiene 26 años y vive en el barrio Lausana de Maldonado, en el verano de 2022 se fue a Punta del Este con unas amigas, llegaron al apartamento de una tía que vivía en la Parada 6 de Avenida Roosevelt y tenía un cuarto de sobra. Se los prestó para pasar la noche y guardar sus mochilas. De día playa, sol y cerveza. La noche la empezaban caminando la Avenida hasta la primera rotonda detrás del ex-Conrad, para bajar al muelle a tomar vino tinto y fumar marihuana. Una noche de la estadía, el único que tenía ganas de hacer algo era Enrico.

Hoy, se autopercibe histriónico, hipersexual e hiperactivo, tiende a ser pasivo y sumiso en sus vínculos sexuales, y tiene una relación abierta. Igualmente lo era en 2022. En una calentura, Enrico abrió la aplicación Grindr en su teléfono.

Grindr es muy famosa en el mundo gay para encuentros mayoritariamente sexuales entre hombres, se basa en un catálogo de hombres en la zona que estés. Se enteró que no muy lejos de donde se quedaba se estaba organizando una orgía que nacía esa noche; la noche que nadie lo acompañaba a ningún lado y él aun así quería salir. Entonces decidió fugarse.

Dentro de la app, siempre lo que más hay es perfiles anónimos. Mandó su mensaje a uno de esos tantos perfiles sin foto. Este hombre de 29 años le dijo que organizaba una orgía junto a otros seis hombres de entre 20 y 46 años. Estos seis ya habían confirmado la asistencia a esa jarana, y buscaban que se sumara más gente.

Enrico mandó sus fotos, vio la de los otros hombres y aceptó ir sin dudarlo. Se armó tres cigarrillos de marihuana para esa noche, se tomó medio vino que quedaba y recordó que tenía una bolsa con dos o tres dosis de cristales de MDMA en su riñonera.

Junto al último preservativo que le quedaba caminó solo siete cuadras hacia el muelle. Lo esperaban dos hombres treintones recostados en la puerta de un edificio muy nuevo. Ambos de short, uno con musculosa y otro de torso descubierto, fumando un Phillip Morris.

Entraron directo al edifico, subieron por el ascensor, ya besándose los tres, Enrico se baja el short al cerrar la puerta y comienza a mostrarse a estos dos hombres.

Lo nalguearon.

Le escupieron.

 

Una música techno muy dura comenzó a escucharse cada vez más fuerte hasta que llegaron al piso nueve.

 

Luces bajas, de color celeste, rojo y violeta.

 

Un balcón que miraba a la costa, pero tenía la cortina cerrada.

 

Un            mareo            en            la            cabeza.

 

Cocina y cuartos clausurados, había un baño cómodo y un living bien amplio.

 

Tres sillones y dos mesas ratonas de vidrio con ceniceros, un enorme espejo de techo.

 

 Ahí era la fiesta.

Cuatro horas antes de la orgía, seis hombres confirmaron la asistencia. Cuando Enrico llegó, eran 22 en ese living. Se la chupó a casi todos los hombres de ahí. Los dos preservativos de toda la fiesta los usó él, pero no cogió solo dos veces.

 –¿Te gusta el arte? – me pregunta pausando todo este relato.

Me encanta el arte – le dije sin menor pausa.

Fue como la parte central del Jardín de las Delicias.

Para Enrico, la noche en ese noveno piso del edificio con todas las amenities, era el Edén en Punta del Este. 

Gin Bombay, vodka Cîroc, caipiroska Smirnoff, ron Bacardí, vinos que nunca había visto en su vida, así como tussy –alucinógeno y estimulante sintético conocido como coca rosa– ketamina, cocaína, marihuana y GHB, –ácido gamma-hidroxibutírico, conocido como la droga de las violaciones y los clubes nocturnos en Estados Unidos–. Del menú consumió las primeras tres bebidas, el MDMA de su riñonera, los tres porros y de paso algo de ketamina y cocaína. Fueron siete horas y media de estupefacientes, sexo y música.

Un loco, un descontrol, alto coginche.

Pasaron dos meses y cinco días. Enrico pensaba hacerse un análisis de sangre rutinario en Montevideo. Una semana antes de comprar el pasaje, se notó una llaga irregular en la boca y la lengua, y le llamó la atención que para cuando se iba a Montevideo ya tenía dos más. En la mañana antes de irse, las primeras dos llagas crecieron más y seguían irregulares.

No le dolían, no le ardían, pero no pasaban desapercibidas. El miedo de Enrico fue tal que revendió el pasaje y se encerró en su cuarto tres días. “Me colapsé al reconocer que me había contagiado algo, pero no sabía qué”. Se demoró un mes y medio más en hacerse el estudio, esta vez en Maldonado y de la compañía de su novio, quien se había encontrado con una de estas llagas en el tronco del pene. Esas llagas eran chancros sifilíticos. Cuatro días después de hecho el examen, Enrico tenía una prueba de tamizaje VDRL positivo para sífilis, e igualmente su novio. La sospecha fue unánime.

Son de esas cosas que te toca bancar si sos medio putita viste, es lo que hay, yo zafé que me detecté esto temprano.

De las cosas a bancarse, Enrico incluyó el tratamiento, que debido a su temprana detección no llegó a durar un mes. El tratamiento de la sífilis es tan sencillo como accesible, consta de una inyección intramuscular de penicilina –el primer antibiótico descubierto– del tipo G benzatina, conocida como benzetacil. En su caso la dosificación era de una vez por semana, durante tres semanas.

–Si la detectaba antes era solo una inyección, pero me demoré porque me moría de miedo de pensar que podía tener VIH.

El benzetacil suele molestar considerablemente no solo durante su inyección por ser una vacuna espesa debido a los cristales que la conforman, sino que también duele entre tres y cuatro días posteriores a la inyección, más al caminar o moverse. “Tampoco es un dolor infernal, pero me emboló el dolor de culo y todo el estrés”. Pasó otros cuatro días más de estrés esperando los resultados de otros exámenes. “De mientras pensaba: ‘bo, por unas cogiditas me pude haber cagado la vida’”.

Para Enrico fue un susto la situación, porque si algo sabía de la sífilis era que además de más contagiosa que otras ITS, podía facilitar que te contagiaras de las otras que integran el abanico. “Lo pienso y me siento un estúpido total, además de que también lo jodí a mi novio con esto, y nosotros no nos cuidamos”.

Qué más puedo decir

Para los libros que hay en este sótano, casos como los de Enrico en el mundo gay y otros grupos de la población, Cabrera siente pertinente en varias declaraciones aclarar que siempre va a haber alguien que no use el preservativo. Pero también destaca que hablar únicamente de dejadez cuando los casos se disparan, es caer en reduccionismo. Los factores son tanto individuales y sociales como estructurales: los contextos de vulneración de derechos, la no accesibilidad total a los servicios, el hacinamiento en las cárceles, entre otras cosas que escapan al informar o no informar.

Sin discriminar ningún tipo de factor de la persona, los jóvenes de entre 15 y 29 años son afectados por la sífilis de una manera porcentualmente pareja entre los subsectores de salud pública y privada.

El cordón sifilítico

En los últimos años, la sífilis congénita también ha aumentado considerablemente, en 2019, Uruguay registró 87 casos de sífilis congénita, lo que representó un 0,23 % de los nacidos vivos –2,3 por cada 1.000–, muy por encima de la meta de eliminación de la OMS –0,05 %–.Entre 2020 y 2024, se observa un aumento sostenido de transmisión vertical en gestantes con prueba positiva de sífilis, estos pasaron de ser 779 en 2020 a ser 1.082 en 2024, lo que equivale a un salto del 1,9 % al casi 4 % de las embarazadas. En paralelo, los recién nacidos con VDRL positivo en sangre de cordón pasaron de 310 en 2020 a 433 en 2024. La ginecóloga Josefina Tarigo, de la cátedra de ginetocología en la Udelar, ha participado de diversos estudios de sífilis congénita en Uruguay. Algunos resultados obtenidos muestran que la tasa de sífilis congénita es excesivamente más alta en el subsector público con respecto del privado. De uno de estos estudios, se expone que el motivo va en la inequidad de los tratamientos adecuados y bien seguidos. «La brecha de los subsectores público y privado se disminuye con educación sexual integral«. La información es también empoderamiento, cuando las personas en la sociedad entienden sus derechos sexuales y reproductivos, Josefina Tarigo entiende que se disminuyen mucho los riesgos.

Tarigo cree que al varón hay que apuntarlo, pues a veces no acepta realizarse el tratamiento contra la sífilis, y más se complica el panorama cuando el varón se niega a usar el preservativo, lo que queda evidenciado en las gestantes con sífilis –más allás de la búsqueda activa de un bebé–.

Las dinámicas de poder en las relaciones son otro asunto de debate por parte de la ginecóloga, donde se pone en juego el uso o no uso del preservativo. Esto explica que las barreras también pueden ser culturales, no solo geográficas o infraestructurales.

¿Y los varones?

El varón, que el sociólogo de ONUSIDA Juan José Meré ha mencionado a La Diara como el gran olvidado del sistema, cae en el patrón de no optar por el preservativo. Meré destaca que estas costumbres coinciden con todo el varón latinoamericano, y que no es exclusivamente algo uruguayo. Inlcuye factores socio-culturales, afectivos e inlcuso de la conformación psíquica y la propia búsqueda del placer.

En diálogo con El Sótano, Meré señala al sistema diciendo que no se ha logrado capturar al varón, en especial al varón joven. “Se menciona mucho la fórmula madre-hijo«. Sobre el no-uso del preservativo ha conversado ampliamente y ha sacado de las cajas reflexiones sobre las relaciones riesgosas y la búsqueda activa que puede haber de las mismas. Habló de la importancia de responder siempre las inquietudes  sobre la sexualidad, incluso con los niños, sin ir más allá de su pregunta pero «sin hacernos los tontos» cuando la duda está presente. Lejos de ser la panacea, el sociólogo dice que la información genera consciencia pero no es la única variable. “El modelo ultrarracionalista no aplica a los seres humanos”.

Para Meré, la sífilis también es vista como una enfermedad olvidada, y que se había mantenido bajo control. Usar o no el condón responde a múltiples factores como la condición de la pareja sexual, el deseo, la condición de vida y las urgencias y los niveles de compromiso. Meré cree que insistir con campañas dirigidas en general al varón puede ser un buen vehículo de educación.

Respuestas no se pueden encontrar, pero en reflexiones, Meré destaca que en las pautas culturales que sostienen a las relaciones sexuales, la virilidad del varón a veces también exige una performance sexual de descuido, como lo es el no-uso del preservativo. La pornografía complica más la situación, que tiene un discurso fálico y que muestra mucho la relación sexual a pelo.

“El que un varón tenga una práctica de autocuidado y cuidado mutuo habla de un varón respetuoso, escapa a si hay amor, calentura o deseo. Habla de una buena relación con la alteridad. En las bases de la masculinidad tradicional, hay contaminaciones enormes”.

Paliar la situación

Para Cabrera, la sociedad necesita volver a poner a la sífilis en la agenda cotidiana: “La estrategia ahora es evaluar los riesgos de cada grupo afectado por esta situación y llegarles innovando con la comunicación».

Cabrera y Meré están de acuerdo en que se puede enseñar a vivir una sexualidad placentera que no carezca del cuidado de los métodos de barrera.

La sexualidad está cargada de deseo, cultura y mandatos, por eso la prevención tiene que ser también cultural y afectiva, no solo informativa. El sociólogo Meré reflexiona sobre esto y cree que también hay que llegar al espacio virtual y ser creativo para los mensajes. «Ya no apelar a la muerte y la salud; hablar desde el placer y decir: ‘che, se puede gozar y cuidarse a la vez‘».

BRUNO MACIEL

BRUNO MACIEL

Le mueve más la sociedad y la cultura. Cuando no pudieron responderle más preguntas ahí se fue a buscar sus propias respuestas, sin saciarse. Le seduce lo tabú y si incomoda, más se divierte. El retrato urbano es su actividad favorita. El periodismo le resulta una chance de entender el mundo, y necesita siempre del impacto para una nota. Un tipo más bien clásico, por lo menos en los medios. Se lleva mal con la tecnología y peor con el streaming. En su SÓTANO hay varios instrumentos, plastilina, medias que se niega a tirar por su diseño y petacas de grappamiel.

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